A continuación se transcriben las ideas, sueños, problemáticas, intereses y necesidades que vivencian un grupo de adolescentes representantes de Alajuelita y de Cañas, Guanacaste, todos ellos y ellas entre los 15 y los 18 años de edad, y partícipes de una característica en común: el trabajo doméstico.
“Señores y señoras diputados reciban un cordial saludo. Por medio de esta carta queremos que se enteren de las necesidades, demandas y propuestas de algunos de los y las adolescentes de Alajuelita y Cañas, Guanacaste. Somos un grupo de adolescentes que realizan trabajo doméstico en nuestros propios hogares y algunas de nosotras trabajan con otras familias. Nuestros padres y madres nos piden trabajar, sea porque no encuentran trabajo o por necesidades de la familia. El problema es que entonces se tiene que trabajar y no se puede estudiar, o a veces se hacen ambas: se estudia y se trabaja. Y eso no es imposible pero sí muy cansado y limita nuestros derechos al estudio, a la diversión, a poder decidir nuestro plan de vida.
Hasta el momento no habíamos tenido la oportunidad de compartir estas experiencias con otras adolescentes en condiciones similares, y mucho menos con políticos que abrieran un espacio para escucharnos, es por esta razón que queremos aprovechar esta oportunidad y plantearles las siguientes demandas y propuestas.
Demandas
Señores Legisladores, Gobierno e Instituciones Públicas
Nuestras comunidades sufren de la falta de seguridad. La agresión y violencia la vivimos a diario y en nuestros barrios es muy frecuente los asaltos por parte de personas menores de edad que no cuentan con otras opciones que hacer. La violencia está afuera y adentro de nuestras casas, y eso nos afecta todos los días: vivimos con mucho estrés, y el miedo de que nos ocurra algo está muy presente. No vemos opciones reales, la policía no soluciona esto que ocurre, y parece que esta situación no tiene fin.
Vemos también que faltan oportunidades educativas. Los centros educativos muestran una serie de dificultades para reincorporarse al estudio, horarios inflexibles, sistemas de evaluación con solo exámenes, y como al mismo tiempo tenemos el problema de la delincuencia, cuando se sale muy tarde del colegio se corre el riesgo de ser asaltado. Como adolescentes, somos de bajos recursos económicos, eso hace que muchísimas veces tengamos que dejar de estudiar, algunas chicas tienen que trabajar y mantener a sus hijos, ya que son madres solteras. O tenemos que cuidar a nuestros abuelos y abuelas.
A veces queremos escaparnos de los colegios y escuelas para ir a lugares no correctos, pero esto pasa porque la educación no es divertida, o es poco consciente de nuestras necesidades y dificultades, y entonces irnos a la calle se convierte en una salida para resolver los problemas de falta de dinero en nuestros hogares.
También vemos en nuestras comunidades el maltrato a niños, niñas y adolescentes: la explotación de menores de edad, no solo por agresiones de parte de los padres y madres, sino incluso por los lugares donde conseguimos trabajo, a veces el riesgo que uno vive en ciertos lugares es excesivo y limita nuestros derechos. Y no solo el maltrato a niños o niñas nos preocupa, en nuestros barrios hay muchas personas de la tercera edad que sufren, son asaltadas con facilidad, los buses no les paran, o no tienen los medios que les permita vivir bien. En los trabajos que hacemos en nuestras casas o casas de vecinos, tenemos que cuidar niños, niñas y a veces también personas mayores, y pocas veces sabemos qué hacer.
Muchos de los y las adolescentes que no tienen ni apoyo ni alternativas de ayuda, terminan siendo adictos a las drogas o a otras cosas y no reciben ayuda de profesionales.
El tener una vida y una vivienda digna en nuestras comunidades es muy difícil, pues nuestros padres trabajan mucho y apenas alcanza para los gastos cotidianos, y no queda más remedio que dedicarnos a trabajar.
Escuchamos de instituciones que deberían tener una presencia mayor, pero no sabemos si pueden ayudarnos: el PANI, por ejemplo no nos brinda atención, o los EBAIS y clínicas piden requisitos para atender a los y las adolescentes que en muchas ocasiones no logramos cumplir. El IMAS ofrece becas o ayudas o bonos, pero no siempre se reparten las cosas con justicia.
Señores y señoras empleadores
Es cierto que la falta de dinero en nuestros hogares nos limita y nos sujeta a buscar trabajos que a veces no deseamos, o para los cuales no estamos preparados, o nos hacen sentir mal a nuestra dignidad.
Por eso, es importante que ustedes como empleadores puedan hacer conciencia de que necesitamos garantías que nos protejan como adolescentes que somos, necesitamos que recuerden que también queremos estudiar, y salir a pasear, y compartir con amigos, no todo es trabajo.
De igual modo, si nos dan trabajo, que este sea justo y respetuoso, que no limite nuestros derechos, ni nuestras vidas, más bien que nos permita tomar decisiones y poder ayudar a nuestras familias.
A nuestros Padres, Madres o Responsables
A nuestras familias les decimos que es cierto que nosotros y nosotras podemos ayudar en la economía de nuestros hogares, o en las cosas y responsabilidades de cada familia, pero pedimos a nuestros padres que recuerden que la responsabilidad es de ellos, que son ellos quienes por un lado deben darnos el ejemplo de ser personas responsables, y por otro lado que si bien nosotros como adolescentes podemos ayudar, hay instituciones del estado y organizaciones creadas especialmente para dar soporte a las familias en momentos o circunstancias difíciles.
El trabajo doméstico si es un problema cuando hay que realizarlo excesivamente o cuando es muy pesado, cuando nuestros padres nos lo exigen y nos quita la oportunidad de salir, estudiar o relajarse y divertirse.
Al Gobierno local e instituciones presentes en nuestra comunidad
Directores y directoras de escuelas y colegios: Igual que hacemos el reclamo al Gobierno y a las Instituciones Públicas, a nivel local vemos la falta de oportunidades de estudio. Además los profesores y profesoras no respetan a los estudiantes, y menos si uno tiene que trabajar; cuando se asignan trabajos extra clase o trabajos que requieren hacer uso de objetos que uno no posee, los profesores a veces son muy duros y no son conscientes de que no tenemos los mismos recursos que muchas otras personas.
Por otro lado, en nuestros barrios los apagones son frecuentes, y en la noche esa situación es delicada, porque hay mucha violencia e inseguridad, es importante que se puedan preocupar por que el servicio eléctrico sea muy bueno.
La falta de agua también nos afecta, no solo por si uno se baña o no, sino por que la salud depende de si podemos comer bien, asearnos, lavar nuestras casas, los alimentos, y con esto de la gripe porcina ahora estamos más asustados y asustadas.
A las ONG que trabajan en nuestros barrios
Un punto importante que hemos visto es que no estamos muy informados de nuestros deberes y derechos. La falta de información nos limita porque no sabemos que podemos exigir un mejor trato y una mejor calidad de vida. Las ONG que trabajan en nuestros barrios nos ayudan a aprender sobre derechos, sobre sexualidad, sobre trabajo infantil, sobre cómo seguir motivados con el estudio, y eso está muy bien. Pero es necesario que también el gobierno haga lo que le corresponde, lo que debe hacer y hacerlo pronto.
¿QUE PROPONEMOS?
Propuestas - con relación al trabajo
Soñamos con poder tener respeto y cariño tanto en nuestros hogares como en nuestros colegios o trabajos. Esto lo vemos posible, pero solo con el respaldo de ustedes pueden lograrse las condiciones que garanticen una mejor calidad de vida, trabajos que no nos perjudiquen nuestra salud, ni nuestras metas, oportunidades de trabajo que nos brinden puentes con el estudio, trabajos que nos permite ayudar a nuestros hogares, sin que éstos daña nuestra integridad física, moral o sexual. Nosotras trabajamos ya en nuestras casas o en hogares vecinos, además estudiamos y algunas atendemos a nuestros bebés o personas mayores, es por eso que necesitamos trabajos que respeten una jornada especial, y que garanticen un pago justo y un trato respetuoso. Trabajos donde tengamos el respaldo de un seguro médico, donde el empleador o empleadora nos apoye sin acosarnos, o nos de la oportunidad de trabajar sin que tengamos que agradecerlo como un favor.
Con el estudio y el trabajo
Proponemos que se hagan más colegios técnicos para que formen profesionales. Esta opción nos permite encontrar un atractivo para quedarse dentro del cole, a la vez que nos prepara para un futuro muy cercano. La diferencia es que salimos mejor preparadas, y de ese modo podemos pensar en mejores ingresos, así vamos ayudando más a nuestras familias y vamos poco a poco saliendo de la pobreza. Pero también requerimos que estas opciones sean accesibles: algunas colegios técnicos o están muy lejos de nuestros hogares, o los requisitos nos excluyen, o simplemente las condiciones de vida nos impiden rendir con la metodología que plantean, más si debemos cuidar bebés.
En la educación
Terminar el bachillerato y poder ir a la universidad es el sueño de muchos adolescentes, por lo que está en sus manos ayudarnos a tener mejores condiciones de vida en nuestras comunidades, escuelas y colegios más flexibles, profesores mejor capacitados, ojalá con más profesionales que nos ayuden en lo que vivimos a diario en nuestros barrios.
Al recibir ayuda de instituciones de gobierno y no gubernamentales que poseen recursos y posibilitan el que los y las adolescentes sigan estudiando, podemos entonces mantenernos en el estudio y aprender alguna profesión, y esto nos ofrece la oportunidad de ir tras de nuestros sueños.
La opción de educación abierta por otro lado en algunos casos funciona, pero en la gran mayoría no logramos tener éxito: o nos falta más tutores, o los exámenes son muy distintos de las prácticas, o los libros del ICER no tienen los contenidos de los exámenes. Esta opción es importante porque nos ayuda a estudiar en nuestras casas mientras trabajamos en ellas o en otra casa cercana, pero no siempre logramos pasar bien las pruebas, en soledad muchas veces no comprendemos la materia y al final los textos no se apegan a los exámenes.
Queremos ser profesionales: ser futbolista, guía turístico, bióloga marina, estudiar inglés o ser médico forense, o pediatra: tener un buen trabajo, es decir, de este modo poder optar por una carrera que nos permita otra clase de vida.
Queremos seguir teniendo la oportunidad de asistir al colegio y a la universidad, el tiempo que nos queda después de atender a nuestras familias es muy poco, y aunque quisiéramos, el cansancio y la falta de recursos nos impide seguir adelante, además de que nos asusta salir tarde por temor a ser asaltadas, violadas o perseguidas.
En la salud
Ustedes deben pensar leyes o programas que nos permitan una mejor asistencia de salud: en Cañas ir al Hospital nos tardamos más de una hora, y para ir al ginecólogo o ginecóloga es realmente muy complicado, pues hay que pedir citas que duran mucho tiempo en asignarlas. Igual para atender a nuestros bebés o cuando nos aqueja algún problema de salud, es difícil accesar servicios médicos eficientes o cercanos.
Además por ser adolescentes, los doctores no nos atienden bien, siempre es delante de nuestros padres y eso es incómodo, además si entramos solos a la consulta médica tenemos el riesgo de que no nos escuchen o nos puedan abusar, creemos necesario que el personal médico de nuestros barrios sea capacitado en dar un mejor trato, sin tantas dificultades a los y las adolescentes.
Necesitamos que nos capaciten en temas como Infecciones de Transmisión Sexual, y educación sexual. No siempre tenemos claridad de estos temas, nos da vergüenza, por lo que necesitamos saber a quien acudir, sin temor de ser vaciladas, ridiculizadas o pero aún, abusadas.
Las adicciones en nuestros barrios es algo de todos los días, los vicios están por todos lados, y se proponen en cada esquina. Creemos muy necesario que nos ayuden a crear opciones de recreo y diversión, opciones de estudio, de trabajo flexible y respetuoso, solo así podemos ver otras cosas interesantes que nos alejen de las drogas. Algo que vemos todos los días, es cómo la misma policía no logra hacer nada con la delincuencia y el comercio de las drogas, y entonces el riesgo aumenta, nos sentimos muchas veces acorraladas y acorralados. Incluso hemos tenido amenazas si decimos o denunciamos, y algunos amigos que se han metido a vender drogas, cuando quieren salir no pueden, porque los obligan a quedarse o los amenazan de muerte.
Es por eso que les llamamos a ustedes con el deseo de ver qué podemos hacer, cuales instituciones pueden hacer algo con todas estas cosas que nos preocupan tanto.
En la recreación
Hay mil ideas que podemos aprovechar en nuestros barrios, desde cursos de cocina, baile, taek wondo, actividades deportivas, de formación en alguna área que nos brinde oportunidades laborales. Los parques de nuestros barrios están feos, destruidos, sin nada que hacer ahí, con delincuentes que la policía conoce, y las canchas de futbol están cerradas, sin permiso para entrar a jugar. Las bibliotecas son pequeñas y poco atractivas, y si uno se mete a un internet, la pornografía sale en las pantallas como una opción más. Los espacios recreativos son poco, o casi nulos, y cuando podemos ir a algo, el dinero nos pone un freno, porque nuestras familias son grandes y entonces no podemos ir todos.
Es por eso que necesitamos más opciones recreativas, no solo los internets o las discos, sino otras opciones que nos permitan divertirnos con nuestros amigos y amigas sin el riesgo que ofrecen lugares como los bares o los parques.
En la participación
Pocas veces tenemos oportunidad de opinar, de decir nuestro parecer, agradecemos este momento, pero necesitamos que nos ayuden a ser escuchados. Las ONG nos ayudan a darnos cuenta de nuestros derechos, pero queremos que también desde el Gobierno se puedan garantizar el ejercicio de nuestros derechos, para poder resolver nuestras necesidades y seguir nuestros sueños.
Y en nuestros hogares
En nuestros hogares encontramos apoyo de la familia y también de parte de los amigos y amigas.
Sin embargo en nuestras casas no siempre entienden que nos cansamos, o que algo no lo podemos hacer, o que hay responsabilidades que no nos toca resolver, y a lo mejor ni siquiera nuestras madres lo saben, por que les tocó vivir algo parecido. Es por eso que creemos que para nuestras familias debe haber oportunidades de charlas, o talleres para reflexionar y conocer nuevas leyes, nuevos derechos, y para que papá y mamá aprendan a resolver sus problemas de otros modos sin que los hijos e hijas tengan que pagar sus deudas.
El apoyo de profesionales en diferentes campos, tanto de las ONG como en nuestras escuelas y colegios, nos ayuda a buscar mejores soluciones a nuestros problemas, esto es algo que nos impulsa a una mejor calidad de vida, por lo que queremos que ustedes brinden apoyo a estos profesionales en lo que hacen en nuestras comunidades. El apoyo moral que recibimos es muy necesario, más cuando lo que pasa a nuestro alrededor es muy agresivo, muy violento o nos quita la esperanza de seguir luchando por el estudio y por nuestros sueños.
Queremos agradecer que hoy nos hayan escuchado, no siempre tenemos estos espacios, y sería muy bueno que esto se pudiera hacer con más frecuencia. Los y las adolescentes tenemos mucho que decir, pero no siempre sabemos cómo decirlo, o quien decírselo. Hoy Ustedes nos dieron la palabra y con gusto compartimos algo de lo que ocurre en nuestros barrios y hogares. Ojalá esto que les contamos hoy ayude a pensar sobre la importancia del proyecto de ley “Protección de los derechos de las personas adolescentes en el trabajo doméstico” EXPEDIENTE Nº 15.895
Hemos leído acerca de este proyecto, así como también hemos leído la Convención de los Derechos del Niño, y hemos conversado sobre el Código de Niñez y Adolescencia, y aunque somos adolescentes sabemos que esto es muy importante, y que solo con voluntad y con intervención política se logran mover montañas. Muchas gracias.
Este proceso fue realizado gracias al trabajo de DNI Costa Rica con el apoyo de IPEC/OIT.
Se agradece a Visión Mundial y DNI Costa Rica por el apoyo brindado en contactar e invitar a las personas adolescentes participantes en este proceso.